domingo, 16 de enero de 2011

MÁLAGA, REINA TRIMILENARIA


Málaga
Los orígenes de Málaga apuntan al establecimiento de una colonia fenicia (Malaka) y a un posterior asentamiento griego en las proximidades (Mainake). En tiempos de Domiciano recibió la Lex Malacitana. Después de los primeros taifas y de las dominaciones almorávide y almohade, entró a formar parte del reino de Granada. En 1487 fue tomada por los Reyes Católicos.

Historia
La dominación romana, iniciada en 205 a.J.C., potenció la actividad comercial (liderada por sirios y judíos), dando salida a gran diversidad de productos (aceite, vino, cereales, salazones, maderas y también esclavos). Fue tomada por los visigodos (Leovigildo, 570-572), este la destruyó casi en su totalidad, y más tarde por los musulmanes (Abd al-Aziz, 714-716), este la convirtió en un fuerte empalzamiento miliatar. A lo largo del s. XVI Málaga se benefició del auge del comercio de la lana, y del derecho de comerciar con América, del que disfrutó entre 1529-1573 (y de nuevo a partir de 1765). La expulsión de los moriscos (1609-1611), quienes habían protagonizado revueltas en 1501 y 1568, supuso un duro golpe para la economía de la ciudad, que a lo largo del s. XVII vio reducida su actividad comercial. Su recuperación económica se produjo en el s. XVIII, por efecto del comercio de vinos generosos, la aplicación de los bous catalanes a la pesca (1766), el comercio con Flandes (Ostende) y la aplicación del régimen de Ensenada de 1761. Fue tomada por los Reyes Católicos en 1487 tras un largo asedio. En 1810 fue ocupada por los ejércitos napoleónicos y, tras la restauración de Fernando VII, presenció el pronunciamiento de Riego en 1820. Las agitaciones políticas fueron continuas en la ciudad a lo largo del s. XIX: levantamiento de 1836 contra Istúriz, sublevación contra Espartero en 1843, motines de 1869, revuelta cantonalista de 1873. Tras el estallido de la guerra civil, Málaga se alineó en las filas republicanas, hasta su ocupación por las tropas nacionalistas en febrero de 1937.

Arte
Conserva vestigios de un teatro romano. La alcazaba musulmana (s. XI), que cuenta con un recinto amurallado y restos de un palacio, está unida a la fortaleza de Gibralfaro por un pasadizo entre las murallas. La catedral, construida inicialmente sobre la antigua mezquita mayor, se trasladó en 1528 a un nuevo emplazamiento (en ella colaboraron E. Egas, D. de Siloé, A. de Vandelvira y J. de Bada), siendo finalizada en el s. XVIII. En su interior destaca: la sillería del coro (obra de P. de Mena, s. XVII); los retablos de san Pelayo (del maestro de Becerril, s.XVI) y de la Encarnación (obra de J. de Villanueva, 1785); y pinturas de Alonso Cano, Luis de Morales y Claudio Coello, entre otros. Destacan asimismo las iglesias del Sagrario, construida sobre una mezquita, con una portada del gótico final y otra isabelina; de la Virgen de la Victoria (con decoración barroca); y de San Felipe Neri (trazada por Ventura Rodríguez, 1778). Otros edificios notables son: el palacio episcopal (s. XVIII), con fachada barroca, y el Montepío de Cosecheros (1782). Museo arqueológico, en la alcazaba; Museo de Cerámica; Museo de Bellas Artes, en el que fue el palacio de los condes de Buenavista, con pinturas de Pablo R. Picasso.

La provincia
La provincia está atravesada por el sector suroccidental de las cordilleras Béticas, distinguiéndose de norte a sur cuatro sectores: sierras Subbéticas, de escasa altitud (sierras Gorda y de los Caballos); serranía de Ronda, que se extiende por el oeste, y en la que se distinguen, sobre un paisaje tabular -con sobreimposiciones como el tajo de Ronda, creado por el río Guadalevín-, las sierras Blanca, Bermeja y Mijas, junto con la depresión de Ronda, el valle del Genil y el valle del Guadiaro; la depresión de Antequera, por el norte, rodeada por las sierras de Chimeneas, El Torcal, Las Cabras y Pelado; por último, el centro de la provincia, conformado por la sierra de Abdalagis (aquí confluyen los macizos anteriores, junto con las sierras de Almijara y de Tejeda, que rodean las depresiones litorales de Vélez-Málaga y Málaga). Tiene un clima mediterráneo, de características subtropicales en la costa, con cielos azules de luminosidad intensa. La temperatura anual tiene un promedio de 19 ºC, con temperaturas invernales suaves (en enero el promedio es de 11 ºC) y veranos calurosos y muy secos (en agosto, 26 ºC); las precipitaciones oscilan entre los 400 mm de la costa y los 2.000 mm anuales del interior montañoso. La red fluvial está compuesta por ríos de poca longitud, torrenciales, pero secos la mayor parte del año, entre los que destacan el Guadiaro, el Guadalhorce y el Vélez (en sus desembocaduras generan planas litorales de gran feracidad). La vegetación es típica mediterránea con pinos, palmitos y matorral (retama, tomillo, salvia, romero), en alternancia con una agricultura en la que predomina la vid, el olivo y el cereal; son también importantes la caña de azúcar, el plátano, el chirimoyo, los tomates, las patatas (papas), las habichuelas, los pimientos (los últimos en 'enarenados' o invernaderos). La ganadería (lanar, caprina) tiene poca importancia, al igual que la industria, en una economía tradicional en transformación -la pesca queda relegada a algunos puntos favorables del litoral-, que cada vez se basa más en los servicios, con el turismo (y las actividades anejas como la construcción y la hostelería) como base fundamental de una provincia volcada hacia el litoral -rocoso, elevado, con amplias bahías como la de Málaga, y magníficas playas como las de Marbella, Torremolinos o Fuengirola- y una denominación mundialmente conocida: 'Costa del Sol'. Con una densidad demográfica de 168 hab/km2, la población se encuentra sometida a un continuo trasiego migratorio. Se pueden distinguir las siguientes regiones naturales: Serranía de Ronda, visitada y colonizada por romanos, bizantinos, mozárabes y moriscos, atravesada por las rutas que van de Gibraltar a Málaga y Sevilla, con una economía minifundista, agropecuaria y forestal, y Ronda como mercado regional, cuyas murallas se alzan sobre el famoso tajo; Campos de Antequera, de paisaje cerealista y ganadero, con Campillos y Antequera como núcleos más importantes, y Hoya de Málaga y vegas litorales, área habitada desde época antigua -Malaca, Lauro Vetus-, la población se concentra en núcleos como la ciudad de Málaga, su casco urbano se extiende desde las colinas de Gibralfaro y la Alcazaba hasta el mar-, Fuengirola, Marbella y Estepona, verdadera conurbación turística. Colonizada por fenicios y cartagineses, adquirió gran importancia con los romanos (en Ronda se encontraban las minas de Acinipo), para, posteriormente, ser ocupada por vándalos, visigodos, musulmanes (perteneció al Califato de Córdoba, conformando después un reino dependiente del de Granada) y cristianos (los Reyes Católicos la reconquistaron en 1487). Superficie, 7.276 km2.

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