jueves, 13 de enero de 2011

MARAVILLA DE MÁLAGA


El Dolmen de Menga está en la localidad malagueña de Antequera. Es un dolmen de galería cubierta y planta casi rectangular. La zona considerada como “cámara sepulcral”, al fondo, está compuesta por siete ortostatos (piedras que forman la pared) a cada lado y uno al fondo. El conjunto se cubre con cinco enormes cobijas (piedras que forman el techo), siendo la última la más grande, de unos seis metros de longitud por siete de lado, y un peso aproximado de unas ciento ochenta toneladas. Estas losas del techo son tan enormes que se pusieron tres pilares de sección cuadrada centrales como apoyo complementario. Está cubierto, como los otros dos monumentos antequeranos, por un túmulo. Es uno de los dólmenes más espectaculares de la Península Ibérica y, probablemente, de toda Europa.
El Dólmen de Menga pudo ser construido en la Edad del Cobre, alrededor del 2.500 a. C. Cénit del megalitismo español y de la arquitectura prehistórica, su construcción data del período del Calcolítico Antiguo (2500-2000 a.C.). Presenta una planta intermedia entre los sepulcros de corredor -aquellos formados por una cámara central y un pasillo de acceso diferenciados- y de galería -formados por una cámara y corredor unidos en un sólo cuerpo-. La cámara del monumento funerario se desarrolla a partir de un corredor ovalado, compuesto por cinco enormes losas situadas a cada lado, y consta, a su vez, de quince grandes monolitos, distribuidos a razón de siete a cada lateral y uno en la cabecera. La cubierta es arquitrabada, dispuesta en base a cinco losas, la última de las cuales descansa sobre un pilar del corredor de acceso. Los dólmenes de Menga, Viera y El Romeral forman uno de los conjuntos mejores y más conocidos, además de importantes, de la cultura del megalitismo europeo. Además, están declarados Bien de Interés Cultural (BIC) y la UNESCO estudiará nombrarlos Patrimonio de la Humanidad.

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